top of page

Cuando los medios que se encargaron de desnudarlo todo en el incesante bombardeo de
imágenes asumen que están perdiendo la partida y ya nada de lo que hacen logra captura de vuelta las miradas. Dos chicas de La Plata editan una revista erótica a pura imagen y contadas palabras que reaviva la curiosidad sin golpes bajos, ni manotazos de ahogado.
Las directoras de Dusty, Paula Moneta y Dafne López Toigo se conocieron en talleres de formación de La Plata y a la par decidieron dedicarse a la foto de moda. Pero a ambas sorpresivamente les comenzó a suceder lo mismo, no había trabajo en el que nos les señalaran que se sugería mucho más de lo que en sí era el cometido. Curiosamente sus fotos se tornaban eróticas al parecer de los otros.

Estimuladas por este suceso las chicas comenzaron a fantasear en enero del 2011 con una publicación que sin distar estéticamente de lo que venían haciendo, pudiera explorar más a fondo el imaginario erótico más desarrollado en la fotografía que en lo pictórico en nuestro país. Un año después nació Dusty (www.ladusty.com) una revista online que en seis meses sacó cuatro números y encontró más de mil seguidores dispuestos a seguir sus pasos.

La revista que se propone cambiar roles que han permanecido inalterables en lo erótico a lo largo del tiempo sin buscarlo también rompe con cierta división en la fotografía que establece una frontera entre lo artístico y el mundo de la moda. Dicotomía que en los años `70 sólo por tomar un ejemplo el fotógrafo Robert Mapplethorpe sufrió en carne propia cuando además de ser señalado como pornográfico por lo explicito de sus trabajos, se miraba con recelo su participación en Vouge o Vanity Fair. En este punto Dusty tampoco tiene prejuicios, se toman elementos de uno y de otro discurso. Como cuenta Dafne “no hay límites, sí definimos criterios. Nosotras a partir del segundo número abrimos una convocatoria a otros fotógrafos para encargarnos más de la edición y selección. Valoramos por igual todos los trabajos que nos envían, pero aceptamos sólo los que pensamos que siguen la estética de la revista. Nos interesa seguir con la línea de los modelos de moda, pero sin caer en lo cool y en el otro extremo lo outsider. Queremos que haya variedad y diferentes miradas sobre la sexualidad pero siempre manteniendo el concepto.”

Lejos de las revistas eróticas de circulación comercial que enrostran por dónde hay que
entrarle y cuáles son las partes que se vuelven imperativamente relevantes en cuerpos
exuberantes moldeados a los fines de exhibirse.
Los cuerpos de Dusty revisten una belleza integral y singular propia del modelo generando una doble fascinación la del desnudo en sí, por supuesto, pero sobre todo

la de entrar a su intimidad que a diferencia de las figuras revisteriles que todo lo cuenta no es completamente desconocida. Incluso a veces ni siquiera es necesario que en las fotos haya literalmente un desnudo, el erotismo está en la actitud sugestiva del que posa (la boquita semi abierta, los ojos entornados, las manos que se escapan) en diálogo con la intención del que mira y confiere valor a esos signos convencionales de lo erótico. En ese sentido Paula dice  “creemos que atrae más el sugerir que el mostrar explícitamente por que sí. Nosotras y los fotógrafos que nos acompañan trabajamos un estilo cuyos personajes manifiestan mucha actitud a la hora de posar y eso diferencia el desnudo del erotismo: la actitud, la puesta en escena y el cómo se lo muestra.”
Así las fotos cumplen con eso de ser sólo el puntapié del deseo que se extiende justamente más allá de lo que vemos hacia un antes y un después que nos permite hacernos la película.

Chicos y chicas quieren rock

En un punto en el comentario sobre el tenor de sus fotos también remite a otra cuestión
que quienes producen ese material erótico sean mujeres y por ende tengan un mundo de
sensaciones al respecto. En este sentido Paula comenta “la mujer siempre tuvo dentro y fuera de la fotografía el rol de seducir, de atraer indiscriminadamente, de ser divinas y femeninas.
Pero la mujer como propietaria de la obra o directora de una revista erótica no está del todo aceptada. Justamente la mujer tiene ese rol de atraer y muchos no entienden que pueda crear eso en otra mujer y ni hablar de crearlo en un hombre. Es innumerable la cantidad de fotógrafos y fotógrafas que fotografían a chicas, ahora siendo mujer fotografiar a hombres es terrible. Los roles están tan marcados que casi no hubo cambios desde 1950 y en lo que a mí concierne, me gustaría cambiar eso para que el hombre que tenga ese lugar de seducir un público y que las mujeres puedan ser espectadoras. Queremos que sea mixto.”

En Dusty es tan común ver sesiones de chicos como de chicas pero no hay que dejarse
engañar, la revista no propone material indicado para uno u otro género sino que es de “libre consumo.” Dafne plantea que “hay mujeres y hombres que quieren ver chicos desnudos y nosotras estamos para mostrárselos. El objetivo de la revista es ir más allá de lo erótico y empezar a mostrar diversidad. La sociedad está acostumbrada a ver el erotismo como cosa de hombres, nosotras pensamos que sería lógico que sea compartido. En ese sentido la gente que sigue nuestra revista es gente con una mente abierta.” Y un apoyo a redoblar la apuesta pero en este sentido.

www.ladusty.com​​

Por Daniela Camezzana

Con cuatro números online y más de mil seguidores, la revista Dusty demuestra que en el género erótico hay infinidad de posibilidades más allá de lo explotado por el mundo publicitario.

Del polvo venimos

Revista de interés social.

© 2012 Un ojo gris. Revista de interés social. Todos los derechos reservados. prohibido el uso de las imágenes de este sitio sin autorización de sus autores Ley 11.723 (propiedad intelectual) / E-mail: unojogris@gmail.com La Plata, Buenos Aires, Argentina.

bottom of page