
Mwanamke-Mbé es una comparsa de candombe de mujeres. Desde el año 2008 ensaya todos los domingos en Plaza España de la ciudad de La Plata. Madres, hijas, compañeras, amigas unidas por este ritmo que suena a alegría, que huele a raíces latinoamericanas y que también nace y revive al calor de estas mujeres.
Domingo 5 de la tarde. Un ritmo de tambores envuelve la plaza. Por todos sus rincones hace eco un candombe. Esa música de negros esclavos que supo irrumpir burlona y justiciera en una época cruenta de nuestra historia. Chicos, pianos y repiques sonando como en aquellos tiempos pero con otras manos, con manos de mujer.
Alrededor del fuego que va templando los tambores y tensando el cuero, se reúnen casi treinta mujeres de todas las edades, mezcladas, encontradas en ese ritual que las hermana. Charlan, se ríen a carcajadas, debaten, se construyen como comparsa creando su propia identidad.
El origen de la fortaleza
Históricamente el candombe pisaba las calles con los hombres repiqueteando aguerridamente y las mujeres entregando su cuerpo a la danza. Esos lugares se legitimaban en una tradición que se repetía por generaciones. Pero con el tiempo ese escenario se fue agrietando. La mujer también podía ser hacedora de música negra.
"La Melaza", en Uruguay, fue la primera comparsa con su cuerda de tambores ejecutada sólo por mujeres. En Argentina, esta idea nació en el barrio de La Boca de la mano de "Iyá-Kerere-Leli Kelén" (Iyá-Kerere, en yorùbá: madre pequeña; Leli Kelén, en mapuche: abrir los ojos-). Y en la ciudad de La Plata, "Mwanamke-Mbé" (Mwanamke: mujer y Mbé: mano en Swahili -una de las lenguas Bantúes-) continuó escribiendo las nuevas páginas de esta historia que empezó a sacudir viejos prejuicios.
Y así fue. Un día lluvioso de julio del año 2008, el Parque Saavedra fue testigo del primer encuentro de la cuerda. Tres tambores, una tocadora, una bailarina y un par de curiosas atrevidas se juntaron con las ganas de crear algo distinto. Mariana Alvarez, una de ellas, cuenta: "Estaba en contacto con el candombe porque visitaba algunos ensayos de otras comparsas, pero sentía que no tenía lugar, que el toque era muy violento para que pueda tocar. Cuando me contaron la idea me tiré de cabeza."
Ese día fue la semilla de un espacio donde un grupo de mujeres, hace cinco años, encuentra en cada golpe al parche, en cada paso firme en la tierra, en cada movimiento, una manera de expresar su lucha, su compromiso y su alegría de ser mujer. "Somos mujeres tocando y desde ese lugar representamos a la mujer. La que no calla, que no se achica y que no espera a que le den permiso. La que lucha, que respeta y se hace respetar" expresa Mariana.
"Mujer que quiere ser, mujer que se libera saliendo de la quietud, mujer que se estremece tocando un tambor... Manos que buscan vibrar a través de los sonidos. Crean, acarician, resignifican, lucen, trabajan… Dignifican". Así se presentan, así lo transmiten y lo viven.
Valeria Castellanos analiza: "Para mí es intensidad. Esa es la palabra que aúna lo que una mujer expresa con su tambor. Esa intensidad se materializa en música, cuando bajando mano transforma la emoción, el dolor, la bronca, la pasión, en armonía. En Mwanamke Mbè esas manos se entrelazan sembrando amistades, familias, comunión."

Tiempos de cosechas
Cuando comenzaron a transitar este camino, comprendieron que su música podía ser una bandera y también vislumbraron que no estaban caminando solas. Mwanamke Mbè se identifica con aquellos muchos candomberos que están convencidos que el candombe es una manera de resitir a las injusticias sociales y de encontrarse con el otro.
"Encontrarse es una de las cuestiones que más privilegiamos en nuestra comparsa. No solo encontrarnos con los demás cuando vamos a Encuentros Nacionales sino también generar espacios de encuentro intracomparsa. Para nosotrxs el candombe es el encuentro: de tambores, de personas parecidas, de personas distintas, de experiencias, de toques, de lugares, de amores, de familias, de vivencias, de luchas" expresa Gabriela Hoz.
Viajar y compartir; confeccionar el vestuario para salir en cada desfile, realizar movidas para festejar el día de la mujer, todo esto se logra gracias a la autogestión. Carnavales, ferias y fiestas son la manera que eligen para convertir esto en una realidad. Organizadas en comisiones y priorzando la horizontalidad de las opiniones es como entienden su forma de crecer.
Este crecimiento hace que Mwanamke-Mbè no sean sólo mujeres tocando y bailando, sino que se conviertan en una familia por las calles, haciendo candombe con la calidez y la garra que emerge inagotablemente en lo femenino de cada ser.
Mwanamke-Mbé
Por Noelia Zocchi
Foto: Juan Manuel Aranzadi
Foto: Juan Manuel Aranzadi
La música dignifica