Y EN LAS ESTACIONES, UN GRAFITTI DICE:
“HAY UN FUSILADO QUE VIVE”
Con esta frase, tan sencilla como contundente, se inició la que aún hoy es la investigación de mayor jerarquía periodística de la historia argentina. Y aunque difícilmente lo hayan pensado, aquellos jóvenes que una tarde de fines de 1956 charlaban en su mesa del club de ajedrez platense, estaban marcando el umbral de un futuro perverso. Tal vez el fusilado no era Roberto Payró. Quizá no fuera Álvarez Jonte, ni Rufino de Elizalde, Ignacio Correas, Arana, Vieytes o Bartolomé Bavio; tal vez no fuesen Verónica, Las Pipinas o Las Tahonas. Ni siquiera habrá sido un Monte Veloz. Sin embargo, los ajedrecistas podrían haber utilizado las mismas palabras para referirse a ellos, porque estos once pueblos son la fiel muestra de que hay un fusilado que vive… y vive en el orgullo de pertenecer a su tierra, a pesar de los disparos del destino.
Cuando Rodolfo Walsh inició la búsqueda de su fusilado, tenía siete personas por delante y una dictadura a la que denunciar. En el caso de estos pueblos, los pocos que sobrevivieron al fusil fueron once… once que también quedaron maltrechos tras los embates de otra dictadura exterminadora. Aún así, estos once pueblos que nacieron junto a las vías del Ferrocarril del Sud VIVEN y poseen una historia que merece ser contada. Pero claro… para poder hacerlo, necesitaban que alguien amplificara sus longevas voces, que alguien se acercara hasta los sitios donde se guardaban los secretos que un día el tren abandonó en los andenes.
Walsh buscó arduamente a su fusilado y marcó un rumbo indeleble para los periodistas investigadores argentinos; este precepto guió nuestro rumbo, comprendiendo siempre que el periodismo social debe hurgar en el barro para encontrar sus diamantes. Y así, siguiendo el ejemplo de Truman Capote, nos sentamos en los bares, los burdeles, las estaciones, los almacenes, las escuelas, los bancos de las plazas, los hoteles que albergan a sus turistas… y las casas de los habitantes de cada uno de estos once pueblos, para percibir con cada sentido cómo es vivir allí.
Así nació este documental: “Soy por el tren (o no soy)”.
Soy por el tren (o no soy)
*Ganador del Concurso de Documentales Terminados del Plan Operativo de Fomento y Promoción de Contenidos Audiovisuales Digitales - INCAA
*Premio Nacional de Periodismo de TÉLAM 2009, modalidad video
*Premio Rodolfo Walsh 2009 otorgado por la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata.